Para empezar, el tabaco es el causante de la mayoría de los casos de cáncer de pulmón. Pero además, actúa como un potente factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares. Según explica Regina Dalmau, cardióloga del Hospital Universitario La Paz de Madrid y presidenta del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo, el tabaco puede producir trombos, que a su vez es posible que generen infartos "en el terreno cerebral o en el miocardio". Dalmau añade que un trombo es un tapón que obstruye una arteria "comprometiendo el flujo por esa arteria y produciendo una falta de riego en el territorio correspondiente".
No es el único daño que el tabaco puede ocasionar al sistema cardiovascular. De forma crónica, fumar acelera la llamada enfermedad de las arterias: la ateroesclerosis. "Es un proceso de degeneración natural de las arterias con el paso del tiempo, pero su aparición se ve acelerada y adelantada por los factores de riesgo cardiovascular, y uno muy importante, además de evitable, es el tabaco. La mitad de los fumadores morirán por una causa relacionada con el tabaquismo", explica la doctora Dalmau.
Los beneficios de dejar el tabaco
A pesar de que el número de fumadores sigue siendo muy alto -según el Eurobarómetro 2014, la prevalencia de fumadores habituales es de un 29%, tres puntos por encima de la media de la Europa de los 28-, desde la puesta en marcha de la ley del tabaco se ha conseguido reducir el número de fumadores en más de un millón de españoles. La medida ha traído consigo un descenso del 11% en los ingresos por infarto y otra dimisnución, esta de un 15%, en los ingresos por asma infantil.
